martes 15 de septiembre de 2009

un, dos, tres...

...probando... mmm...vaya, vaya uno se va de paseo y al regresar ni encuentra la cabecera de su blog!. Veremos si hay regreso... Hay ganas pero no mucho tiempo.
Saludos de parte de mi inconstancia. Hic!

Soundtrack del blog: Human, The Killers.
And so long to devotion, It taught me everything I know, Wave goodbye, wish me well, You've gotta let me go...

domingo 1 de febrero de 2009

Golfo de penas (V.1)

Abro los ojos y lo primero que veo es la pared del techo de la habitación. Esto lo sé después de algunos segundos de mirarla fijamente. Fijar la mirada en algún objeto no significa necesariamente que lo estas viendo. Puedes hacerlo y pensar en miles de cosas que no tienen relación alguna con el objeto en cuestión. Esta vez estuve mirando y mirando sin llegar a entender lo que tenía en frente de mis narices. Finalmente, segundos después llegué a identificarlo… es la pared del techo…estoy en una habitación.

Lo siguiente fue girar los ojos y ver a mí alrededor para encontrar pistas que me descifren el lugar en el que me encuentro pero es en vano, no hay nada. Sólo paredes blancas. Desde la posición en que me encuentro, un perfecto 90°, no puedo ver ni la punta de mis pies, entonces intento levantar un poco la cabeza pero a pesar de no sentirme atada es como si estuviera adherida a algo que no me deja mover.
Este mínimo esfuerzo me agota por completo dejándome exhausta y adolorida. Espero que pasen algunos minutos para poder recuperar las fuerzas. Es así que intento hacer una mueca con mis labios para verlos pero al hacerlo, siento que la piel se me pega a los huesos. Con desesperación intento que todo regrese a su lugar, temiendo en todo momento que mi rostro quede para siempre, convertido en una horrenda mueca.

Después de no sé cuantos minutos de intensa lucha, tengo apenas la certeza de que todo está nuevamente en su lugar. Siento entonces que me invade una profunda desazón, una intensa pena por no saber lo que me ha pasado, porque estoy así, porque mi cuerpo no parece más el mío, pero sobre todo siento una pena indescriptible porque aunque no sepa exactamente lo que me ha sucedido se que es enteramente mi culpa.

Soundtrack del post: How soon is now, The Smiths
"You shut your mouth How can you say I go about things the wrong way I am Human and I need to be loved Just like everybody else does"

domingo 19 de octubre de 2008

Tregua

Son las casi las 6:30 de la tarde, el reflejo del sol aún brilla empañando la pantalla de mi pc y yo ya no puedo con mis huesos. Las piernas me duelen tanto como recordándome que no debo quedarme de pie tanto tiempo, mientras que un ligero malestar en el estómago me dice que no esta bien retrasar tanto la hora del almuerzo.
Son las 6:30 y me quedan demasiados pendientes por resolver aunque deba salir inmediatamente de la oficina en dirección a un examen de final de curso.
Son las 6:30 y por primera vez después de mucho tiempo solo deseo dormir…un día entero si es posible. Tú que me conoces, sabes que debo estar demasiado cansada como para desear dormir un día entero. Haz visto mis ojos y me lo haz dicho de frente, sin vacilar, a mi que siempre te he dicho que el sueño es para los viejos, que dormir interrumpe el curso de las miles de cosas que planeo hacer pero esta vez si que me siento cansada y bastante.

Recuerdo que exactamente hace un año atrás, me encontraba disfrutando del ocio en su máxima expresión. Sin embargo como la felicidad no puede ser completa, el dinero de la liquidación de mi última chamba se iba acabando. Lo único que me quedó fue concentrar mis esfuerzos en encontrar un trabajo honrado para mantener mis gastos (taxis, chelas, puchos). Felizmente lo conseguí antes de pasar mayores pesares, pero a casi un año de aquello siento que no puedo más.

El desgaste físico y mental de una entrega sin reparos al trabajo (aunque mi jefa tal vez lo dude) me esta pasando la factura. No en vano después de muchos años, caí enferma víctima de una terrible alergia respiratoria que me confinó a pasar tres días en cama, derrotada por la fiebre y el dolor, viendo el techo de mi cuarto y queriendo solo dormir.
Atrás quedaron las amanecidas innecesarias, webeando en Internet, escribiendo como loca para este blog durante las madrugadas o cheleando duro y parejo entre semana. Si me pidieras que vuelva a todo aquello simplemente te enseñaría el dedo medio. Ahora cuando llego a casa y trato de leer algo, no pasan más de 5 minutos para acabar enterrada bajo las páginas del libro de turno.

Pero seamos justos, todo no es por la bruja de la chamba, también esta el amor. Si señores, el amor, el amor. Tú que estas enamorado hasta el tuétano y estás en medio de un compromiso formal sabes de lo que escribo. Porque el amor no sólo es aquél sentimiento maravilloso que mueve al mundo, del que hablan poetas y trovadores. El amor cuando quiere, puede ser también un maravilloso tirano y por ende una fuente inagotable de tensión.
Estar con alguien demanda tiempo (¡quiero dormir!), esfuerzo (carga mi lonchera pe), dedicación (¿qué te ayude con la tarea?), desprendimiento (pucha es que soy hija única manyas), paciencia (¿eres bruto o que?), tolerancia (si amor, tus amigos son maravillosos, sobre todo cuando toman), comprensión (¿sólo eres capaz de llamarme cuando te da la gana?), puntualidad (si no llegas en cinco minutos me convertiré en el próximo poste de la avenida)… cualidades que muchas veces no posees pero que debes entregar si quieres que la cosa camine. Sin embargo a veces sucede que das todo lo anteriormente descrito pero igual todo sale jodidamente mal, es entonces cuando el amor también puede estresar.

Como quien no quiere la cosa, ya es domingo y sólo espero que suceda algo que retrase la llegada del lunes. Mientras escribo estas líneas cierro los ojos y me permito desear que la noche dure tanto que me deje descansar lo justo. Siento que lo que necesito es una tregua de domingo para lunes…un salvoconducto para sobrevivirlo invicta de pendientes, de excesos de chamba, de peleas sin razón con el amor… un pase libre al fin de mes y mis anheladas vacaciones en la playa bebiendo cerveza helada...ganar un pasaje sin retorno a la felicidad del descanso y la paz…un chepi dos al stress cotidiano…un me bajo de la combi porque corre demasiado… un sácame tarjeta roja y envíame directo a la banca porque este partido ya no lo aguanto más… un cambio y fuera… un comercial y no regreso… un ampay me salvo… un basta ya carajo no me jodan más... Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre… será que pido demasiado o es lo justo varón?.. Ya veremos.

Soundtrack del post: This river is wild, The killers
"Or should I just get along with myself? I never did get along with everybody else I’ve been trying hard to do what’s right But you know I could stay here all night And watch the clouds fall from the sky Well this river is wild... This river is wild"

Boomp3.com

domingo 14 de septiembre de 2008

Inconmensurable

El amor es una compañía, ya no sé andar solo por los caminos, porque ya no puedo andar solo.
Aún la ausencia de ella es una cosa
que está conmigo,
y yo gusto tanto de ella
que no sé cómo desearla.
Si no la veo, la imagino y soy fuerte como los árboles altos, pero si la veo tiemblo...
Fernando Pessoa

Cuando uno se enamora siente que la vida cambia. Todo se ve diferente, nuevo, bonito, único. De pronto lo bello se convierte en hermoso; lo bueno en maravilloso, fantástico, genial, extraordinario y fuera de serie. Basta un pequeño detalle, una palabra o un gesto cariñoso para que empieces a volar directo hacia las nubes.
Cuando uno se enamora, surge ese obsesivo deseo de querer hacerlo todo bien. Te rompes la cabeza imaginando la sorpresa perfecta, el regalo ideal o la cita de ensueño. Mientras te bañas, cuando esperas la combi, cuando viajas hacia el trabajo o de regreso a casa, cuando vas a verla, mientras esperas por ella… cualquier momento es oportuno para dar rienda suelta a tus sueños y sentir que el futuro es más que promisorio.
Escuchas esa canción en la radio y mágicamente te transportas a sus brazos. Estas a minutos de verla y sientes que el corazón saldrá corriendo de tu pecho. Finalmente cuando la espera acaba, la abrazas, sientes su cuerpo, hueles su cabello, saboreas sus besos y sientes que todo lo demás tranquilamente se puede ir a la mierda. Adiós a las deudas, a la caída del dólar, al tráfico, al cambio climático, al subempleo… a todo…a todos.
Cuando uno esta enamorado olvida aquello de que la felicidad no es un estado constante y menos perpetuo, sino sólo esquivos momentos. Sin embargo, para ti la felicidad es ahora algo cotidiano y hasta llegas a pensar que puede ser eterna.
Esta nueva sensación hace que descubras con alegría que no eres más aquél sobreviviente de la rutina de tu vida pasada, ahora sabes que estas vivito y coleando sobre todo porque encuentras nuevas formas de amar y sentir. Porque no todo estaba dicho, ni hecho... porque aún hay más en ti… nuevo, único, a todo color y en cantidades industriales.
Esto estimado lector, como bien sabes, es el lado positivo del tema. Del lado negativo no pienso escribir nada. De la inseguridad que te produce pensar que tal vez el objeto de tu afecto no te ame con la misma intensidad y sinceridad que tu. Del terror que sientes cada vez que imaginas que esto puede acabar. Del vértigo que experimentas a causa del vacío que te invade al pensar qué sería de tu vida sin ella. No, batería, esta vez no quiero ser la aguafiestas de siempre. En esta oportunidad quiero dejarme llevar, sentir que todo es único, mágico y diferente pero sobre todo eterno, profundo e inconmensurable.

Soundtrack del post: Sea of love, Cat Power
"Come with me my love, to the sea, the sea of love..."

Boomp3.com

domingo 24 de agosto de 2008

En el ojo de la tormenta

Hay días en que uno amanece feliz de estar vivo y sientes que despertó contigo la esperanza de que todo estará bien. Tienes ganas de hacerlo todo de nuevo, enmendar tus errores, abrazar a tu viejita, sacar a pasear a tu perrito, oler una florcita… ahhh! es decir eres el loco optimismo. Sin embargo a pesar de tanta buena intención y santa pastrulada, a veces las circunstancias, el azar o la suerte juegan para el equipo contrario.
Para comenzar, te subes al micro y el tráfico te recibe con las fauces abiertas. Una vez más, llegas tarde al trabajo porque como siempre, no tienes plata para tomar un taxi. Saludas a tu jefe y en vez de devolverte el saludo, te recibe con un huevo de chamba que “es para ayer”. Logras llegar a tu escritorio y te ganas que tu compañero de al lado (el único infeliz que tiene parlantes en todo el piso), acaba de meter un CD con las cumbias del momento. No puedes evitar ese gesto de fastidio que te produce pensar a que “momento” se refiere la tapa del CD, porque esa basura viene sonando desde hace un año y medio atrás y la gente no presenta el más mínimo indicio de cansarse de dichas melodías. A pesar de todo, sientes que esas pequeñeces no pueden contigo, ni siquiera ese memo que acabas de recibir con la buena nueva que tu grati no llegará esta quincena sino la próxima. Tragas saliva y sigues sonriendo o para ser más exactos te quedas tratando de que esa sonrisa con la que amaneciste, no termine transformándose en una horrenda mueca.
Sin más tiempo que perder empiezas a navegar entre el mar de tus pendientes. No haz avanzado mucho cuando de pronto te avisan que hay una reunión de último minuto. Entras confiado, pensando que todo terminará pronto pero pasan los minutos y te das cuenta que esto va para rato, que ni cagando acabarás con todo a las seis de la tarde; hora que tu contrato señala como salida pero que tu nunca cumples; hora a la que llegará tu novia que es tan lechera que sólo trabaja hasta las cuatro de la tarde y encima gana más que tú, tanto que hoy te traerá un regalo porque cumplen un mes más de enamorados; fecha que haz olvidado por completo pero que acabas de recordar gracias a tu buzón repleto de llamadas perdidas y mensajes de texto no leídos.
Finalmente, después de dos horas de lenta agonía, la bendita reunión acaba y lo único que quieres es hablar con ella, llegar a un entendimiento sin embargo ya es demasiado tarde… deje su mensaje después de la señal.
Triste y casi derrotado te diriges al comedor dispuesto a calmar con el churrasco con papas que tu vieja ha puesto en tu lonchera, el sinsabor de un mal día. Sin embargo ¡oh, sorpresa! un calentado arroz chaufa con huevo frito sale a tu encuentro… ¿CHAUFA CON HUEVO FRITO? ¿Queeeee?... En medio de la confusión producto de la disonancia cognoscitiva del momento, logras distinguir en la mesa del frente un taper idéntico al tuyo. Focalizas la mirada y ves a Jiménez apunto de empujarse un buen trozo de churrasco. Que te vaya mal en la chamba, no es novedad; que no tengas plata, tampoco; que tu flaca te joda, menos… pero que choquen con tu comida… eso si que no varón, eso se paga con sangre. Felizmente tus amigos te detienen a tiempo y logran calmar tu sed de venganza recordándote el metro ochenta y la firme musculatura que ostenta Jiménez versus tu miserable metro sesenta y tu célebre pecho de gato.
Después de ese confuso episodio ni sabes como, pero continúas sobreviviendo a este puto día, trabajando como loco para salir a tiempo y directo hacia los gritos y reproches de tu novia. Primero tratas de calmarla, que entienda que haz tenido un día complicado pero como los minutos pasan y la hermosa melodía de sus reproches no cesa, vas perdiendo la paciencia. Es entonces cuando las palabras hirientes no tardan en llegar, terminas diciendo aquello que no debes y ahora si, todo esta realmente jodido y no hay forma de dar marcha atrás. En medio de ese caos infernal te preguntas como llegaste a este punto. Sólo deseas cerrar los ojos y que al abrirlos todo haya terminado. Sin embargo cuando los abres todo se ve diferente. Gritas pero nadie puede oírte. Ni siquiera toda esa gente que ha llegado y empieza a amontonarse alrededor tuyo. Los ojos de tu novia se ven desesperados y tú sólo quieres decirle que no se preocupe, que todo estará bien pero todo se va empequeñeciendo, sientes la dureza del pavimento, las voces se oyen lejanas y sólo escuchas los latidos de tu corazón. Tratas de buscar su rostro pero de pronto todo es frío y oscuridad. ¿Dónde estás?. Mírame.

Soundtrack del post: Manténme porque me muero, Caifanes
"Cuando me muera y me tengan que enterrar, quiero que sea con una de tus fotografías para que no me de miedo estar abajo, para que no se me olvide como es tu cara, para imaginar que estoy contigo y sentirme un poquito vivo..."

Boomp3.com

domingo 29 de junio de 2008

No más planes

Bastaron un par de semanas sin sol para que empiece a temer que este invierno sería especialmente gris y deprimente. Problemas, contratiempos, desencuentros y tardes oscuras, amenazaron con apagar mi buen humor, pero como me gusta dar la pelea, pensé en improvisar un plan para alejarme de la monotonía, puentear al aburrimiento y esquivar la tristeza. Es así que viajes, salidas nocturnas, paseos campestres y un sinfín de actividades imaginarias invadieron mi cabeza, teniendo en cuenta la cantidad de tiempo libre que tenía a disposición.
El punto de partida para mis planes sería el fin de semana que por cuestiones políticas comenzaría un jueves y se prolongaría hasta el siguiente lunes. Sin embargo, para mi sorpresa y posterior consternación, los días fueron transcurriendo y mis planes cayéndose uno tras otro cual fichas de dominó.
Finalmente llegó el sábado y yo no había despegado los pies más allá del perímetro de mi casa. En ese momento se me ocurrió que tal vez en el chat encontraría a algún partner con quien salir a webear un rato, pero lo único que encontré fue a un muerto viviente que cree que choteando mi noble intención de salir en plan de amigos, puede cobrarse todos y cada uno de los desaires que le hice en el pasado.
Pensar en esto como una posible explicación a su conducta, me hace sentir estúpida por exponerme a que se malinterpreten mis acciones. Si en ese momento aparecía el genio de la botella para concederme la gracia de un deseo, juro que habría pedido a travesar la pantalla de la PC para patearle los huérfanos a mi infeliz interlocutor. Felizmente estimado lector, sabes bien que “chela” es lo único que sale de las botellas que destapo y no algún genio presto a satisfacer mis bajos deseos.
Con el propósito de evitar que este disgusto termine de arruinar mi fin de semana, decido improvisar un atajo, dibujar una puerta en la pared y escapar de todo. Apago la PC y me aviento sobre el sofá de la sala, dispuesta a entregarme a un profundo sueño a fin de apaciguar la molestia del momento, alejarme de este frío húmedo que no cesa ni a punta de frazadas y huir del tedio de no tener planes para aquellos feriados infinitos.
Después de un par de horas (tal vez más) mi vieja irrumpe en la sala para encender la TV y sin querer queriendo me despierta. De pronto recuerdo que es sábado, que son las once de la noche y sigo tirada sobre el sofá de mi sala, en piyamas, sin bañarme desde hace dos días, viendo con mi vieja un programa sobre fantasmas.
Felizmente la pantalla del celular se enciende y me convence de que todo no esta tan jodido como parece. Veinte minutos después de recibir aquél mensaje salvador, me encuentro en medio de la oscuridad del taxi a punto de llegar mi destino improvisado a último minuto.
Lo que sucedió mas tarde, es algo que aún es materia de análisis e investigación. La persona que conocí ese día y lo que surgió entre nosotros, desde entonces hasta hoy (a más de un mes de dicho encuentro) es algo que no deja de sorprenderme gratamente.
Si bien al principio, apelando a la supuesta cordura de mis años y "gracias" a los moretones dejados por los tacles de las malas experiencias, casi desisto de emprender esta nueva aventura pero ahora, estoy decidida a retomar mi viejo espíritu de trapecista sin red. Porque no tengo otra manera de ser que esta que me acompaña desde hace años y porque no concibo la vida sin tomar constantes riesgos, me subo a la ola con la intención de permanecer en ella todo lo que se pueda o hasta que el cuerpo aguante. Esto explica brevemente mi ausencia prolongada en esta humilde bitácora. Sin embargo, a pesar de las distracciones amorosas y el entusiasmo excesivo, os prometo no caer en la cursilería que infecta los textos de los enamorados y seguir escribiendo con ahínco, luchando contra mis enemigos de siempre: las faltas ortográficas, el dolor de columna, la tentación de la procrastinación, mi eterno conflicto entre amanecerme y dormir todo el tiempo pero sobre todo, mi eterno afán de hacer planes que el destino tiene como hobbie desbaratar, aunque esta última vez se lo agradezco infinitamente.
Hasta una próxima entrega querido lector. Cambio y fuera.

Soundtrack del post: Space age love song, A flock of seagulls
"I saw your ayes, and you made me smile, for a little while...I was falling in love"

boomp3.com

sábado 17 de mayo de 2008

Morir en el intento

Esclavos cardíacos de las estrellas,
conquistamos el mundo entero
antes de levantarnos de la cama;

pero nos despertamos y es opaco,
nos levantamos y es ajeno,
salimos de casa y es la tierra entera,
y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
Fernando Pessoa, Tabaquería

Mis dos despertadores me recuerdan que el domingo acabó. El sol que atraviesa mis cortinas tampoco miente; un nuevo lunes ha llegado y hay que sobrevivir. Busco las pantuflas y aún con los ojos cerrados, me dirijo hacia el baño para tratar de despertarme con el agua fría que empieza a correr entre mis manos. Regreso a mi habitación para vestirme, pero caigo en la tentación de la cama aún tibia. Sólo 3 minutos nada más, lo juro. Sin embargo esos tres terminan siendo diez. Como no tengo ni un cobre partido por la mitad, no puedo tomar un taxi así que solo me queda correr tras el micro de las 8 y 15 como quién hace un poco de deporte. Al subir tengo la suerte de encontrar un asiento vacío, así que apoyo mi cabezota sobre la ventana, acomodándome lo mejor que puedo para resistir la hora y pico de viaje que me espera. Mientras tanto la música, un libro o la posibilidad de recuperar el sueño perdido, se ocupan de distraerme de la angustia que me invade el saber que debo ir a trabajar.

Cuando era niña, muchas veces no quería ir al colegio. No recuerdo alguna razón en especial pero igual le rogaba a mi madre que dejara que me quede en casa tan solo por ese día. Para mi mala suerte ella ignoraba olímpicamente mis ruegos, me acomodaba la mochila, me entregaba la lonchera y zaz cerraba la puerta en mis narices. Horas más tarde, en medio de un salón de 35 niños revoltosos, no podía evitar sentirme un fantasma, observando todo como si estuviera viendo transcurrir una película, entonces angustiada me preguntaba ¿qué michi hago aquí?.
En la universidad, la cosa no cambio demasiado. Que saliera de mi casa en dirección a mis clases no era garantía alguna de que asistiera. Bastaba un poco de sueño o algo de frío para que esa angustia, ese no sentirse a gusto y querer escapar, vuelva a apoderarse de mi, alejándome de casa y de las aulas para terminar finalmente en el medio, es decir en la mera calle, deambulando por allí sin rumbo aparente, pero lejos de todo y todos.
Sin embargo, las fábulas de la época escolar y universitaria acaban para dar paso al salvaje mundo laboral, donde tu mamita no pinta y si una mañana despiertas sin ganas de trabajar, a nadie le importa porque simplemente no puedes faltar. Debes llegar puntual, marcar tu tarjeta, firmar tus entradas y salidas, cumplir tus responsabilidades con diligencia para de esa manera justificar tu sueldo y por ende tu supervivencia (o sea pagar Saga, Ripley, el cable, Internet, etc.). En ese momento ves tus posibilidades y no hay escapatoria. No puedes volver a la universidad y convertirte en estudiante eterno; menos optar por la vida doméstica dado que en mi caso hay un desconocimiento general sobre el tema. En pocas palabras no hay más remedio que desahuevarse o morir en el intento.
Fácil se escribe; fácil se lee pero este desahuevarse en un inicio implicó la invención de mil malabares para distraer mi angustia y reconciliarla con el paso del tiempo, lo cual me hizo diestra en el conteo de los minutos comprendidos entre la hora de ingreso y salida, los días que faltan para el fin de semana, para los feriados pero sobre todo para cobrar mi gratificación y largarme de aquél empleo insoportable.

De pronto el ruido de los pasos de L acercándose, distraen mis recuerdos. L, mi jefa y yo tenemos una reunión para discutir el proyecto que le hemos encargado. ¿Qué pasa, estás recordando tu época de practicante? me dice L señalando el escritorio que durante tres largos meses ocupamos yo y mis constantes ganas de huir despavorida de aquél empleo. Épocas sin duda inolvidables pero definitivamente me quedo con el presente broder, acoto sarcásticamente mientras le palmeteo la espalda, más desahuevada que nunca y disfrutando del sabor de la ironía de que ahora mi ex jefe trabaja para mi. Lero, lero.

Soundtrack del post: Open your eyes, Snow Patrol
"Get up, get out, get away from these liars, 'cause they don't get your soul or your fire. Take my hand, knot your fingers through mine, And we'll walk from this dark room for the last time..."

boomp3.com